Proferida por M. Russell Ballard, del Cuórum de los Doce, en 21 de febrero de 2014, en el Parque Tres de Febrero, en Buenos Aires. Este texto es la transcripción de la versión oficial en español publicada en las Páginas Locales de la Liahona, edición de julio de 2014.
Nuestro Amado Padre Celestial: Como Tú puedes ver, estamos congregados como un grupo pequeño de líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, aquí, en el Parque Tres de Febrero, en un sitio muy cercano en donde sabemos que el apóstol Melvin J. Ballard, los élderes Rey L. Pratt y Rulon S. Wells, de los Setenta, y otras personas se congregaron hace 89 años para dedicar, bajo la dirección de la Primera Presidencia, todas las tierras de Sudamérica.
Por asignación de la Primera Presidencia, nuestro propósito esta mañana, querido Padre, es ofrecer y registrar una oración dedicatoria específicamente sobre la tierra de Argentina. Y por lo tanto, te pedimos, querido Padre, que derrames Tu Espíritu y poder sobre el liderazgo y los miembros de la Iglesia aquí, en Argentina. Invocamos una bendición, como parte de esta oración dedicatoria, sobre la presidencia de área y los setentas de área, sobre los presidentes de estaca y de distrito, los obispos y los presidentes de rama, los líderes del Sacerdocio de Melquisedec y sobre todas las hermanas, quienes tienen a cargo tan grande responsabilidad al edificar el reino de Dios.
Invocamos una bendición sobre los hombres y las mujeres jóvenes de Argentina, los jóvenes adultos, las parejas casadas jóvenes, los niños, las niñas, a fin de que Tu Santo Espíritu descanse sobre ellos y para que tengan experiencias espirituales y venga sobre ellos una profunda percepción, más allá de lo que hayan experimentado hasta ahora en sus vidas, a fin de que tengan esos sentimientos y la inspiración provenga de Ti en cuanto a lo que puedan hacer en sus vidas individuales, con objeto de realzar y llevar esta obra adelante aún más eficaz y poderosamente en el futuro que en lo sucedido en el pasado.
Ahora bien, nosotros sabemos, Padre Celestial, que había un puñado de Tus hijos en la dedicación de Sudamérica hace 89 años. Hoy, en Argentina, se han bautizado más de 425.000 de Tus hijos, que viven hoy, y rogamos que Tus bendiciones estén sobre ellos dondequiera que estén viviendo y cualesquiera que sean sus circunstancias, a fin de que podamos encontrarlos, que podamos bendecirles, que podamos traerlos a Ti y a Tu Amado Hijo, con objeto de que reciban la plenitud de las bendiciones que Tú tienes reservadas para Tus hijos fieles.
Tenemos, Padre Celestial, en esta área, casi 7.000 jóvenes que son misioneros de tiempo completo; es un milagro. Te agradecemos este milagro y rogamos Tus bendiciones sobre todo misionero de tiempo completo que esté prestando servicio en Argentina, a fin de que se acerquen a Ti y a los líderes, a los obispos y a los presidentes de estaca, a los quórumes del sacerdocio y a la Sociedad de Socorro, a las Mujeres Jóvenes y a la Primaria, de modo que trabajen juntos a fin de encontrar a aquellos que han perdido el rumbo, quienes una vez tuvieron testimonios.
Bendice sus esfuerzos para reavivar en sus corazones el testimonio de Tu Amado Hijo, el Salvador y el Redentor del mundo.
Te rogamos, Padre, que bendigas a cada rama y a cada barrio, y a cada estaca y distrito, y a cada misión de Argentina, a fin de que tengan una visión clara de cómo trabajar juntos, con todo lo que se les ha dado desde ese día hace 89 años y a fin de que apresuren la obra de la salvación, que el presidente Thomas S. Monson nos ha pedido realizar. Suplicamos humildemente esta mañana por Tu aprobación, Tu bendición, Tu misericordia, Padre Celestial, para poder acelerar Tu causa al preparar a Argentina, junto con todas las otras tierras del mundo, para ese día cuando Tu Amado Hijo venga otra vez.
Por la autoridad del santo apostolado investida en mí, y en el nombre de Tu Amado Hijo, dedico esta tierra para Tu obra. Te pedimos, querido Padre, que extiendas Tu mano y toques y bendigas las vidas de los líderes, de los líderes políticos, los líderes cívicos, de los líderes de negocios, de todos aquellos que tengan voz o una responsabilidad de cualquier tipo en lo que respecta a influir y fortalecer a este país, para que ante los desafíos y problemas que enfrenten, haya hombres y mujeres de integridad levantados por Ti, con una visión para saber qué hacer y cómo hacerlo, con objeto de estabilizar la economía y para estabilizar los asuntos de Argentina, a fin de que Tu obra pueda prosperar y seguir adelante.